háblame de tu silencio
- cuéntame algo mujer, que me aburro.
-qué te cuento? no tengo nada que contar, aquí no pasa nada.
-dale, siempre lo mismo -eso lo pensaste, pero en realidad sólo hubo un silencio, otro silencio incómodo-
-ese es el problema-me acomodé en la silla, estiré los pies y empecé a hablarte con los ojos, única forma de comunciación que tengo con los de allá afuera.
-el problema es que esperas demasiado ruido de mí. soy de profesión callada. ¿mala conversadora? por supuesto, y lo peor es que el silencio me incomoda...¿habráse visto semejante incongruencia?
no te puedo contar muchas cosas, no son interesantes. De mí sólo recibirás malos datos, y silencios que darán lugar a dudas. Dudas de todo tipo, tal vez pienses que si callo,escucho;que si callo, entiendo y no estarás seguro NUNCA.
Debes saber que platico con poca gente, no te ofendas.
-qué piensas?- preguntas. no para saber que pienso, sino para ahuyentar al silencio que se ha venido a sentar a nuestro lado y fuma cigarro tras cigarro mientras te miro y continúo con mi plática.
-nada, no pienso nada. o tal vez si. puede que piense en tus manos; en tus labios, que ahora descansan sobre los míos;en mi mano que te busca bajo la mesa, lentamente. es todo en este momento y al final...nada.
-qué piensas?- preguntas otra vez, y otra y otra más.
-nada- digo con una voz violeta,apenas perceptible.
