37 segundos
perdona la distancia
la sistemática desesperación
que sigue cada pregunta tuya.
perdona el olvido
cuando los malos tiempos
sepultaron los mejores.
perdona el reproche
de la infancia, de momentos grises.
de las horas en que no estabas.
entonces el chantaje vendrá como siempre.
está bien, ese lo perdono yo.
-yo también te quiero-
pero en 37 segundos
no me ha dado tiempo decirlo.
