May 26, 2007

sólo deseo-deseo solo


no me importa saber de dónde vienes,
ni quiénes son tus padres
o si tienes hermanos.

yo sólo quiero saber
de qué color es tu respiración
mientras duermes
y la forma que tienen tus labios
cuando nadie más los ve.

poco me importa si me amas
o si das la vida por mí.
yo sólo quiero que seas mi testigo
y el amor de mi vida

/hasta que amanezca/

May 19, 2007

Con el alma en el suelo



Para Karla,
porque no hace falta ir al zócalo para desnudar el alma.


3:30
Salgo de la casa con el cabello todavía mojado, $200 en el bolsillo, única cantidad que estaba dispuesta a perder, las llaves de la casa y el celular con crédito suficiente para llamarle a Karla en caso de emergencia. El taxi espera.
- para donde va exactamente señorita?
- Voy a Madero, esquina con Isabel la católica.
- Nos vamos por Tlalpan verdad?
- Sí, por favor.
- Y a donde va tan temprano
- Mmm…voy a encontrarme con un amigo, siempre h pensado que he vivido poco

El taxista me mira por el retrovisor con cara de confusión.

4:00
Estoy aquí, saco del bolsillo de mis jeans rotos un billete y le pago, aquí parece de día. Gente caminando a prisa, con bolsas de plástico en las manos, hojas blancas. Con la adrenalina colándose entre sus ropas.
- Atención, los que traigan hoja fórmense a la derecha. La gente que no tiene registro por favor a la izquierda.

Camino sola a mitad de la calle observando la cara de todos los que en algunas horas estaríamos desnudos. Los miro sorprendida, ancianos, homosexuales, amas de casa, trabajadores de oficina, artistas, estudiantes, obreros y una persona en silla de ruedas. Todos esperando pacientemente en la fila hasta que el staff diera la indicación de que podíamos pasar.
Disfruto cada paso que doy, escondo las manos en la chamarra roja porque me estorban, no sé dónde ponerlas pero no tengo frío. Parece que la fila no tiene fin, la gente me sonríe con cierto aire de complicidad.

5:30
Estoy sentada en una jardinera, aquí me han indicado, Hace un momento Tunick se acercó a nosotros y dijo que lo estamos haciendo bien, que no desesperemos, que sigamos instrucciones y que todo saldrá bien.
Enciendo un cigarro y observo a mi alrededor, escucho conversaciones. Gente que viene de otros estados, amigos que vienen a ver qué se siente encuerarse en el zócalo, otros vienen para demostrarles a los pinches españoles que en México no somos puritanos; goyas a lo lejos, aplausos rechiflas al hijo de la chingada que se asoma desde algún edificio.
Me pregunto por qué estoy yo aquí, qué me hizo subirme a un taxi yo sola en la madrugada, esperar hora y media en una fila interminable con gente que difícilmente volvere a ver, arriesgarme a tener que regresar desnuda a casa por si me roban mi ropa. Superar mi agorafobia, mi miedo a tocar pieles desconocidas. Por qué?
La respuesta estaba por llegar.

6:30
He entendido, un cuadro de la plancha por persona, mis cosas estarán acá cuando regrese, solo tengo que poner atención y fijarme exactamente donde las dejaré. Tenemos, según Tunick, una lucha con el Sol, trataremos de hacer esto en el menor tiempo posible.
- One, Two, Three. Get naked.
A mi alrededor toda la gente comienza a desnudarse, se puede ver a gente que titubea un momento antes de desnudarse totalmente, el anciano frente a mi baila de alegría. Yo me detengo, no porque dude, sino para contemplar el espectáculo del homo sapiens rompiendo el esquema, dudando, confirmando, liberándose. Hago lo mismo, respiro y trato de hacerlo lentamente para conservar este momento. Camino hacia la plancha del zócalo.
Mis pies tocan la plancha de la ciudad más grande del mundo a las 6:38, a partir de aquí ya no tengo noción del tiempo ni del espacio.

Camino entre la gente hasta encontrar un cuadro vacío, un área propia. Nadie me observa, de vez en cuando la gente me sonríe pero con una naturalidad que hasta ese momento desconocía. Encuentro un lugar junto a un señor de unos cincuenta años que viene con su esposa. Espero y miro a una chica de cabello castaño y ojos hermosos. Cuerpo perfecto que no logra atraer otra mirada más que la mía. Estamos desnudos, sólo si desnudez implica libertad. No hay credos, niveles sociales, miradas lascivas, solo veinte mil pares de pies desnudos sobre la plaza helada.
Primero la foto mirando hacia el portal, de pie, haciendo el saludo a la bandera. Luego acostados, con la cabeza hacia el asta. Nos toma un momento acomodarnos, quejas por suelo helado, bromas, rechiflas pero al final se logra.
Lo que sucede en este momento responde el por qué. Desnuda, sobre el suelo húmedo mirando el cielo matinal, silencio absoluto, demasiado hermoso para cerrar los ojos. Mira a mi lado noto que el señor toma de la mano a su esposa. Pongo las palmas también sobre el suelo, el frío deja de ser incómodo un par de aves negras vuelan sobre nosotros y una lágrima recorre mi mejilla.
Nunca más volverá a ser igual, nunca más volveré a estar tan en sintonía con gente desconocida, nunca más mi cuerpo entero tocará la piel de lo que fuera el gran lago, nunca tantas personas en silencio observando lo mismo que yo, nunca una masa tan individual.

May 14, 2007

la mujer de mis sueños I

A la mujer de mis sueños ,
por las noches que no fueron




he pasado años intentando escribirte algunas líneas. los intentos me han desgastado y hoy exhausta, me atrevo a regalarte el primero que escribí, tiempo atrás, cobijada por el anonimato de la obscuridad.

no conozco mas cadencia
que la cadencia de tus caderas
cuando vienes a mí.

no conozco más poesía
que la poesía de tu pelo en movimiento.

no conozco más música
que la música de tus pies
sobre la lluvia matinal.

Años de intento y esto sigue siendo un borrador.
un beso nena, donde quiera que estés.

Luisa