Apr 25, 2005

Inventario

Las palabras que regaste por mi cuello
son ya un charco de luz
que ni la ropa más obscura logra ocultar.

De mis dedos cuelgan tus besos
como manzanas maduras de un árbol.

Tus labios vuelan
suavemente por mi pecho. Extrañándote.
Y tu olor sigue vivo en mi piel.

Las huellas de tus pasos por mi cuerpo
todavía están frescas.

Y yo sólo espero que un día de estos
encuentres el camino de regreso,
para recoger lo que aquí olvidaste.

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